Debido a la experiencia como estudiante en la (entonces) licenciatura de Comunicación Audiovisual en la Universidad Pompeu Fabra y la docencia en comunicación (e información) impartida en la UOC y otros centros presenciales, cada vez me voy haciendo más una composición de lugar, no sé si acertada, sobre el estado de los estudios de información y comunicación en mi entorno más inmediato, y sobre cómo parecen haber cambiado hasta cerrar una especie de círculo. Me explico.
Tengo entendido que, unos cuantos años antes de nacer yo, existía una amalgama de estudios denominada Filosofía y Letras de la que, entre otros profesionales, salieron unos cuantos periodistas. Por supuesto también había muchos periodistas "de carrera" (como imagino siempre seguirá habiendo), pero para aumentar el reconocimiento de la profesión, para otorgarle entidad académica cuando ir a la universidad dejó de ser solo para muy privilegiados, surgieron los denominados estudios de Ciencias de la Información, que servían específicamente para formar periodistas. Aún no había comunicadores o comunicólogos denominados como tales.
Esta nueva amalgama dio paso, a principios de 1990 y coincidiendo con la proliferación de universidades jóvenes, pequeñas y bien financiadas como la Carlos III de Madrid y la propia Pompeu Fabra (alimentadas, suelen afirmar, a costa de desnutrir a las demás), al nacimiento de los estudios de Comunicación Audiovisual. Unos estudios privilegiados por la escasez de plazas ofrecidas y el supuesto apogeo de las "nuevas profesiones" vinculadas a la comunicación, y por tanto no solamente a la información.
Los estudios de Comunicación caracterizaban por ofrecer asignaturas introductorias al periodismo, la publicidad, y una nueva panoplia de cursos relación con la comunicación: cine, ciencia política, sociología, etc. En las nuevas facultades que disponían de los medios para impartir, simultáneamente, Comunicación Audiovisual, Periodismo y Publicidad y RRPP, se ofrecía un primer ciclo troncal y una especialización posterior, que una vez más, ofrecía una perspectiva tan atractiva como ambigua respecto a la carrera de Comunicación: ¿director de cine? ¿realizador de videoclips? ¿guionista?
Así, en los últimos años han proliferado por todo el territorio español las facultades derivadas de Ciencias de la Información en general y Comunicación Audiovisual en particular. Toda ciudad no demasiado grande, igual que sucedió con los museos, debía tener una. Y eso está muy bien para no vivir en una sociedad centralista, pero como parece haber ocurrido con toda la formación universitaria en general, se generó demasiada oferta y demasiada expectativa estudiantil ("me voy a comer el mundo con esta carrera") para la escasa demanda laboral existente (para ser tertuliano de televisión, parece que hay que pasar por otro tipo de aros).
¿Qué es un comunicador o comunicólogo audiovisual? Pues no tengo ni idea. Yo doy clases, escribo. También podría haber estudiado Filología Inglesa, por ejemplo. No es que me arrepienta. Pero unos cuantos de mis compañeros de promoción trabajan (más o menos felizmente) de periodistas o relaciones públicas, con lo que no sé hasta qué punto había que montar/inflar una carrera nueva para eso. De todo se aprende, y en la variedad está el gusto, pero si pensamos así, ¿por qué ahora parecen cerrarse las puertas?
La tendencia actual, crisis mediante, parece ser la de de organizar facultades de Comunicación a secas. Creo que se dan dos circunstancias:
- Que la idea de Audiovisual no vende como antes, aunque hoy en día todo es Audiovisual o Multimedia. Los mercados de producción cinematográfica y televisiva nacional/local son pequeños. Las oportunidades de creación en ellos, más bien escasas. Me parece que la gente no me cree cuando insisto en que cursé un buen puñado de asignaturas de creación y no sólo para trabajar en un canal televisivo trufado de anuncios. Eso fue lo que interpreté de lo que me enseñaron, y temo que si desaparece la palabra "audiovisual" se perderán el cine de autor, el videoarte o los fractales en la estética digital, ejemplos de temario obligado cuando yo estudiaba.
- Que, no obstante, la idea de Comunicación resulta muy atractiva para sustituir a la de Ciencias de la Información. Ocurre algo a mi entender curioso, y es que me da la sensación de que los estudios de Documentación y Biblioteconomía, que han sufrido al menos en el territorio catalán un proceso de adelgazamiento parecido al de los de Comunicación, son no obstante los que mejor capacitan para el estudio de la Información, y en ello entra a competir el Periodismo: puedes salir a informar a la calle, pero más bien me tienes que interpretar y representar un montón de datos para que el público no huya de mi cabecera reputada pero desfasada. ¿Estarás preparado/formado para eso? Y si además, llamo Comunicación al Periodismo, ¿evitaré la huida de mis lectores más voluntariosos o incautos? Este cambio semántico fue precisamente uno de los más comentados en el reciente congreso de comunicación científica Campus Gutenberg.
¿La Información y la Comunicación han muerto, vivan la información y la comunicación? Un poquito sí. Me recuerda muy acertadamente un amigo diseñador que los estudios de diseño también centran las capacidades comunicativas, al menos las visuales. En España acaban de regularse como estudios oficiales, pero en Latinoamérica poseen una larga trayectoria que tiende a distinguir la Comunicación Social (el periodismo y demás) de la Visual (diseño y otras disciplinas creativas). Quizá ellos lo entendieron mejor mucho antes que nosotros.
Mi pregunta a modo de resumen sería: ¿cómo hacemos para reivindicar todos estos estudios que corren el peligro de solaparse, para mantener una formación tan práctica como humanística (no hace falta ser Jordi Llovet para desearlo), para evitar aplanarlos con etiquetas vagas que corren el riesgo de devenir servilistas ante los intereses del mercado?
Mi respuesta es que hay que invertir en planes de estudio que conozcan al Otro, no como enemigo, como competidor en la oferta formativa, sino como posible aliado. Por ejemplo, cuando estudié Comunicación tomé varios cursos prácticos obligatorios que no me enloquecían, y no me arrepiento pues hay que conocer la(s) técnica(s), pero también habría agradecido más asignaturas de un itinerario teórico afín a los estudios de Información más documentales, que me capacitaran para gestionarla y administrarla a un nivel mucho más profesional aparte de poder teorizar, dar clases, etc.
Asimismo, seguro que bastantes amigos que recibieron con entusiasmo los talleres de infografía, animación y otras habilidades habrían agradecido un itinerario que fomentara esas capacidades, más allá del registro y montaje analógico básico de imágenes. El futuro será informático o no será, y las capacitaciones que propongo deberían sin duda aunar el aprendizaje de las herramientas con una teoría entendida con ejemplos, con una serie de respuestas a la comprensible pregunta: "¿y por qué estudiamos esto?".
Yo no estoy metida en estos berenjenales y me imagino que muchos de sus planteamientos ya se han considerado, analizado, y se enfrentan a muchos obstáculos burocráticos, personales y sociales. Pero, insisto, como me gustaría ver algo más que una desaparición paulatina de las facultades de ciencias sociales y humanas a favor de los modelos de escuela de negocios, confío que sigan quedando personas que tengan injerencia, critero y sensibilidad para mantener algunos valores e introducir algunos cambios que pueden ayudar a todas ellas.

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