Debido al verano han aparecido en un lapso de tiempo (valga la redundancia con el título) muy breve mis columnas de The Trendnet correspondientes a los meses de agosto y septiembre. Para la vuelta al colegio, por llamarla de alguna manera, propongo un par de enlaces sobre "lapsos de tiempo", o grabaciones, especialmente de ciudades, que retratan las urbes durante horas en escasos minutos. También es habitual, en algunos filmes documentales, retratar procesos que duran días o semanas mediante este efecto, que puede lograrse tanto acelerando secuencias de vídeo como generando varias fotografías seguidas y empalmándolas luego.
Mi granito de arena en esta publicación, que baso en gran medida en las entusiastas aportaciones al fenómeno proporcionadas por chechar, consiste en contextualizar estos lapos de tiempo dentro de las denominadas "sinfonías urbanas" que poblaron el cine vanguardista de las décadas de 1920 y 1930. Un ejemplo de lo que estoy haciendo con mi tesis: peinar explicaciones sobre formas de narrativa no convencional, en este caso dentro del denominado Modo de Representación Alternativo (por oposición al convencional, clásico o institucional) y ver cómo enlazan con creaciones digitales presentes y futuras.
Otros recursos que nacieron con el cine (o incluso, por supuesto, con las formas protocinematográficas de registro o simulación de imágenes en movimiento) son los bucles. Manovich habla mucho de ellos en sus artículos sobre cine digital de finales de 1990 y por supuesto en El languaje de los nuevos medios de comunicación.
La hipótesis que nunca abandona la mesa es que el denominado Modo de Representación Primitivo, correspondiente a los primeros pasos del cine, no derivó en el cine clásico hollywoodense al perfeccionarse o pulirse, ni tampoco se extinguió, sino que siguió un cauce propio a través de los experimentos de vanguardia, el vídeo que heredó tales formas, y que cobra mucha mayor vida en la fragmentación, potenciación de la espacialidad y de la multiplicidad de pantallas frecuentes en la creación digital actual. En cualquier caso, cuento con dos años escasos para situar, analizar y justificar éste y otros planteamientos. Así que manos a la obra.

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