Sí, sé que se trata de un título rimbombante. Pero diría que me lo pidieron así. La revista Hipertext publicada por la Universidad Pompeu Fabra (donde estudio el doctorado) ha ampliado el enfoque de documentación digital de sus inicios para sumar artículos relacionados con la "comunicación interactiva" entendida de un modo más amplio. Los otros colaboradores de este número hablan entre otras cosas de documental multimedia, accesibilidad web y tesis de comunicación andaluzas.El verano pasado hice todo lo que pude para avanzar en la tesis leyendo diversos libros y páginas web sobre la situación de la narrativa digital dentro del arte digital o electrónico. Se me ocurrió entonces que podía intentar llevar a cabo algún tipo de "vaciado" de estos recursos para situar las obras narrativas digitales en un contexto artístico general, y para intentar explicar, mediante los recursos consultados, qué entienden los profesionales o expertos por creación narrativa digital en el ámbito artístico.
Tras tomar nota de los sistemas de clasificación y etiquetas principales de las páginas y libros analizados, la empresa inicial se reveló descomunal y me planteé la posiblidad de recuperar el desarrollo de una taxonomía personal en el que llevo trabajando desde 2006.
Cuando escribí el libro Tempus fugit no tenía nada presente esta taxonomía. Corría el año 2001 y lo más visible era el net art, narrativo o no, y la instalación espectacular aupada por la tecnología digital. A lo largo de los años siguientes intenté clasificar los distintos tipos de obras para intentar detectar aquellas que ofrecían una visión particular de la narrativa, más allá de las convenciones cinematográfica y videográfica, a caballo entre los géneros documentales y de ficción y no necesariamente de carácter interactivo.
Las cosas han cambiado mucho en los últimos cinco años y he intentado hacerme eco de las transformaciones operadas en la noción de narrativa digital mediante una definición amplia que aporto en la tesina Narrativa multimedia, narrativa interactiva y que también se menciona en la sección de arte digital del manual Disseny gràfic i disseny web editado por Eum Editorial de la Universidad de Vic el pasado año. Os la recuerdo:
"el conjunto de obras [no -solamente- objetos comunicativos], narrativas, [que poseen estructura narrativa y narración o relato], multimedia, [es decir, que combinan imagen estática y/o en movimiento, texto y/o sonido], en línea, y que como tales participan mayoritariamente de los rasgos constitutivos del medio informático (es decir simulación, aleatoriedad, no linealidad, fragmentación y/o interactividad)".
El artículo publicado por Hipertext resume particularmente el desarrollo de esta definición entre 2006 y 2010 para establecer categorías útiles de comprensión de los fenómenos narrativos digitales. Queda pendiente la taxonomía social o decidida por otros profesionales o instituciones externas en la que empecé a trabajar el verano pasado, y para la cual, en un principio, tengo previsto elaborar una ontología respecto a qué incluye y qué no incluye la noción de narrativa digital.
Para los que se pregunten qué tiene que ver todo esto con una tesis doctoral, me planteo la posibilidad de incluir en mayor o menor medida estos aspectos en el grueso del trabajo que es el Estado de la Cuestión. En la tesina, este Estado resumía las principales obras y tendencias de narrativa no convencional en los campos literario y audiovisual. Aún queda mucho por decir en esos aspectos, pero también es cierto que los intentos de clasificación por mi parte sirven para encuadrar mucho mejor el objeto de mi análisis, que al igual que los términos de "narrativa" y "ficción" en sí, continúa siendo bastante impopular en los análisis del ámbito digital (por lo que sigue manteniendo mi curiosidad e interés en el espíritu constante de ofrecer un "informe en minoría").
(Fuente imagen).
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